Tracalá. Jugando con la música.


El Centro Cultural de Recoleta está siendo ocupado en todos sus espacios. El parque de imaginarios musicales Tracalá se extiende desde el hall al segundo piso, teatro, terraza y patio del centro cultural. En ellos ocurrirán todas las actividades del parque, categorizadas por sus organizadores en cinco formas geométricas. Los escenarios (cuadrados), colaboraciones (triángulos), talleres (pentágonos), conversatorios (círculos) y experiencias creativas varias (rombos) se distribuyen por los  distintos espacios, dispuestos a que el público – o “paseantes” como se les llama dentro de la organización – los recorra, participe, pruebe y conozca más acerca de la música y quienes la hacen.

Como Radionauta seremos partícipes de la primera jornada del festival; transmitiendo y registrando los artistas que suenen en los 3 escenarios: teatro, patio y “living sónico”. Éste último es una invención del parque. Un escenario en el que todos los instrumentos son electrónicos, y en el que quienes quieran escuchar, deben usar audífonos.

 

 

Ubicado justo detrás de la entrada, es lo primero que la gente ve: músicos tocando sin meter bulla. Les toma un minuto darse cuenta de que todos los que siguen el show tienen puesto audífonos, y una vez que lo entienden inmediatamente quieren sumarse a la experiencia.

Cuando algunos de sus organizadores conversaron con La Revuelta al Mundo, nos especificaron que Tracalá NO ES un festival, ni es una feria. Gabriel Morales (uno de los entrevistados) lo definió como “una gran obra de arte”. Asimismo, nos recalcaron que quienes asisten no son espectadores ni consumidores, la idea es que tengan un rol más activo; involucrarlos en lo que ahí sucede. Con eso en mente se creó, por ejemplo, “Tracalaxia”, un rincón del centro cultural donde se ubicaron un par asientos dispuestos en circulo, con algunos instrumentos, pedales de efectos y hasta un theremin,  listos para que los paseantes jueguen y creen con ellos lo que quieran.

 

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Tracalaxia, en Tracalá. Foto: Mariana Letelier

 

 

Del mismo modo funciona la actividad “Estudioscopio Go”. La que, inspirado por el popular juego para celulares, invita a la gente a caminar “atrapando” sonidos con un grabador portatil y un micrófono direccional. Sonidos que serán luego mezclados al final de la segunda jornada de Tracalá, haciendo uso de toda la libertad creativa que propone un ejercicio como éste para construir varios archivos sonoros que sean únicos e irrepetibles.

 

Resultado de Estudioscopio Go.

 

Los artistas que presentan su música en Tracalá pueden optar a acabar su concierto con una “sobremesa”. Una modalidad que ofrece el equipo organizador, donde quien quisiera del público, puede quedarse a compartir con la banda en torno a unas galletas, jugos y una conversación completamente libre. Una actividad que tiene como objetivo acabar efectivamente con esa distancia ficticia que existe entre público y artistas. Yorka fue una de las que se sumó emocionada a la iniciativa y acabó agradeciéndola de corazón.

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Sobremesa Yorka. Foto: Molesto

 

Quienes organizan todo esto son un grupo humano proveniente de varias disciplinas de la música; una organización, de jeraquía “horizontal” (libre de jefes), que agrupa a creadores, músicos y productores independientes, cuyo único interés es hacer de la música un lugar de encuentro.

Este es un evento pues, que tiene múltiples productores. Al menos una docena de responsables recorre el centro cultural verificando que todo funcione bien y solucionando problemas donde se los necesite. Algunos guían talleres y conversatorios; otros se preocupan de todo lo técnico en los escenarios; otros de que no le falte comida al equipo y los artistas, pero todos están dispuestos a apoyar el trabajo de cualquiera de sus compañeros.

 

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Algunos de los muchos productores de Tracalá. Fotos: Nicolas Aros, Mariana Letelier y Molesto

 

Un ejemplo de un problema imprevisto ocurre en el momento en que Golosa la Orquesta está terminando su presentación. Justo en su última canción, la señal desde el escenario se corta. El escenario no está sonando; la radio no está transmitiendo, y nadie parece saber qué pasó. Ahí corren algunos a resolver el incidente, mientras nosotros rellenamos el silencio con algunas impresiones de la presentación de la Golosa. En un momento logramos conversar con Gabriel Morales y él nos explica lo que ocurrió y cuáles son las bondades y dificultades de trabajar únicamente con voluntades:

 

Este parque tiene un sentido de ser que responde a los requerimientos de un grupo de artistas que no se siente representado por cómo se muestra la música hoy en día. Como algo demasiado preciado; algo con lo que no se juega; algo que se admira de lejos o que se valoriza por cuánta gente la aplaude. Tracalá pone el foco de vuelta en la característica más obvia y menos mencionada de la música: la música es entretenida. Por eso nos gusta. Y nos devuelven la posibilidad de jugar con ella, de hacerla, verla, escucharla, ensuciarla, de equivocarnos con ella y cagarnos de la risa.

Nos gusta la música y hay que cuidarla, pero si no jugamos con ella, para qué la tenemos.

 

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Tracalá, el parque de imaginarios musicales. Fotos: Bernardita Pinochet, Josefa Rauld y Molesto

 

Aún hay espacio para crecer en la experiencia de Tracalá, y sus muchos responsables están pendientes de cómo mejorar la experiencia para todos año a año. Por nuestra parte quedamos muy pendientes de lo que traigan los próximos parques de imaginarios musicales.

 

Escucha la entrevista con la que conocimos lo que era Tracalá, donde sus organizadores nos explicaron de qué se trataba:

 

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