Tambobrass en el Teatro Nescafé: Una ocasión especial.


El disco se había grabado entre 2012 y 2014; se terminó (gran parte) el 2015, y se lanzó el 2016. Y nunca se había presentado en Santiago.

 

 

Y es que la logística que involucró esta noche en el Teatro Nescafé de las Artes es considerable: 13 músicos en escena, 5 de ellos viajando más de 1.500 Km para estar presentes, y todos con proyectos musicales paralelos. No era fácil.

Eso es Tambobrass, una sumatoria de sonidos que cuesta que se encuentren, pero cuyo resultado es una ocasión especial. Parecerá una metáfora algo forzada, pero para quien escuche el disco “Tambobrass Acústica” (arriba), entenderá a qué me refiero con “ocasión especial”. El proyecto musical  de Cristian “Hueo” Sanhueza supo juntar sonidos y músicos que normalmente no se encuentran. A unos bronces veteranos de varios carnavales y festejos de quebradas y pueblos del desierto, se les suma todo el oficio y experiencia de músicos que han puesto pie en cuanto escenario existe en Chile: Raul Aliaga (batería) Federico Faure (bajo) y Sebastián Almarza (piano), todos de la banda Congreso, son parte del ensamble. Todos ellos, además de Simón González, responsable de su guitarra y los arreglos de bronces en este disco, están presentes para la presentación en Santiago.

 

Tambobrass en el Teatro Nescafé de las Artes.

 

Clavelito es la canción que abre el concierto (y el disco). Una declaración de principios en lo sonoro: ritmo de procesión, cuerdas (guitarras y voz) liderando, bronces acompañando el paso, y los teclados como polvareda de desierto, envolviendo todo. Todo compuesto y arreglado de tal manera que cada instrumento suena y se distingue. Tambobrass es una comparsa elegante.

 

 

“Tanto tiempo, chiquillos” dice Cristian Sanhueza al acabar una de las canciones. Su última presentación al frente de una banda en Santiago había sido hace más de 3 años, cuando comandaba – como desde su fundación – a la Banda Conmoción. Esta vez es distinta. No hay algarabía. Se siente más íntimo. Como una reflexión después el carnaval.

Este proyecto personal  tiene más de eso que dio forma al sonido de la Conmoción; ese corazón de norte, que hoy – nos damos cuenta – es tan propio de las canciones de Sanhueza. Algo que tiene que ver con quién es, como nos decía en una conversación que tuvimos en el estudio de Radionauta:

“Hay que ir siendo fiel sobre cómo esos sonidos se van transformando en etapas de uno”

 

Cristián “Hueo” Sanhueza. Foto: Fanpage de Tambobrass

 

Lo que en algún momento fueron sólo bronces, hoy se mezcla con un formato más acústico, que incluye guitarras, piano, y tiple. Donde los bronces, justamente, fueron trabajados por uno de los que representan a esa mitad acústica de la banda: Simón González. El uso del lenguaje del guitarrista en los arreglos de bronces es algo que se destaca en su cadencia dentro de la música y el show de Tambobrass. El resto de los arreglos, según nos cuenta Cristian, se trabajaron como banda.

“El disco es cortito” dice Cristian a modo de disculpa, justo antes de avisar que los próximos dos temas serán los últimos. Se cuelga el bombo que dice en su parche “Tambobrass”, mientras mira al público y dice “a la antigua”.

 


“A la antigua”. Tambobrass en el Teatro Nescafé de las Artes

 

Acaban los dos temas. Pedimos otra y nos ofrece repetir “Clavelito”. Aceptamos felices y nos damos por pagados.

Camino a casa pensamos en cuándo podremos escuchar esta música en vivo de nuevo. Quizás no pronto, pero es justo eso lo que convierte a ésta en una ocasión especial.

 

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