Premios Pulsar 2017: Poco ruido y muchas nueces


Dando vuelta desde San Martin por la calle Mario Kreutzberger ya se adivinaba que la entrada sería caótica. Una masa de gente, donde no se adivinaban las filas, bloqueaba la entrada al Teatro Teletón.

Luego de consultar a una persona de traje – que era el único en esa masa de personas que estaba de cara a la calle – dónde me acreditaba y que me pasaran mi pulsera casi al instante, me di cuenta que la masa no estaba compuesta de nadie de “prensa” como yo (segundo año en ésta y me cuesta llamarme prensa sin comillas), sino que se trataba de nominados y en su mayoría de – según me enteraría después – llenadores de asientos (no es un término despectivo, era gente que venía a llenar puestos cuando se desocuparan).

Entrada de los Premios Pulsar 2017. En mi defensa: ESTABA un poquito la cagada.

 

Luego de un rápido vistazo a ese raro ejercicio de prensa que es la alfombra roja, y que sólo disfrutan los “de la tele” y surrealistas como Florcita Motuda, entré a un Teatro Teletón casi vacío, donde Cristian Sánchez, el animador de estos Premios Pulsar, ocupaba el escenario llamando a tomar asiento, pues la transmisión de Streaming estaba a punto de comenzar (con algunos minutos de retraso).

Luego de un minuto y sin mayor parafernalia que una breve introducción del animador, se dio inicio a los Premios Pulsar 2017.

El primer premio en el programa era el de Mejor Productor, y sus primeros presentadores serían el ingeniero de algunos de los discos que forman parte de la banda sonora de una generación (Ser Humano, Aerolineas Makiza, Mama funk, entre muchos otros), Chalo González y el último ganador de esta categoría, Felipe Cadenasso. Juntos le entregarían su primer premio Aplauso de la jornada a Alex Anwandter. Un primer premio que abría una noche redonda para el ahora Mejor Productor del año. Quien, luego de recibirlo, aseguró que lo entregaría a quienes ayudaron en la grabación de su disco Amiga, el cuál se premiaría 3 veces más esa noche.

 

Alex Anwandter. Foto por Ramón Gómez para Agenda Musical

 

El programa para la noche está dividido en dos: “Streaming” y “En Vivo”. Y el ritmo de la ceremonia en la primera mitad es intenso. Al principio se siente como un ensayo,  donde se están probando las luces, cámaras y pantallas para la ceremonia que será transmitida a todo Chile. No es que esté saliendo mal, pero la cosa está apurada y resulta algo desconcertante. Pareciera que algo está mal. Los minutos que se demoró en comenzar la ceremonia se están sintiendo.

 

Programa Premios Pulsar 2017. Streaming y En Vivo

 

Luego del Mejor Productor, pasan Mejor Publicación Musical para Maximiliano Sánchez por Massacre; Mejor Arte de un Disco para El Vuelo del Pillán de los Kuervos del Sur, Mejor Instrumentista para Simón González, y no tenemos tiempo de tomar nota de lo que los premiados dicen en su discurso cuando ya están hablando los presentadores del siguiente premio.

Pero nosotros no adelantaremos esta parte de la ceremonia.

Nos tomaremos un tiempo para algo que dijo quien ganó el premio a Mejor Artista Fusión: Ernesto Holman y su Etnojazz Trio. El discurso de Ernesto no fue un saludo a quienes estuvieran viendo, ni una dedicatoria a algún ser querido, sino un único consejo para sus colegas en el Teatro:

“Nosotros venimos llegando de Asia. Y luego de años de estar tratando de conquistar Europa, vengo a decirles que la papa está allá; está en Asia.”

 

Gustavo Cerqueiras y Ernesto Holman. Foto por Felipe Morales para Parlante.cl

 

Hago mención a este consejo, pues coincide con un momento en que existe una fuerte exportación de cultura chilena a ese continente. Apenas un par de premios antes, Simón González, al subir a recibir su segundo Aplauso de la noche, esta vez a Mejor disco de Música Infantil por su rol de director en el disco de Teatro de Ocasión, mencionó que la compañía no pudo asistir pues se encontraban en China. País del que también venía llegando Demian Rodríguez, quien recibiría luego el premio a Mejor Cantautor. De manera que si la papa está en Asia, como dice Ernesto, son varios quienes ya los saben.

Juan Panzer fue el encargado de cerrar la primera mitad de los Pulsar, presentando el premio a Mejor Artista Metal. El Pánzer puso a Alvaro Scarameli (presidente de SCD) a hacer señas nervioso cuando casi olvida mencionar a los nominados y quería pasar a abrir el sobre con el ganador de una. Finalmente Pánzer le hizo caso a quien le agitaba los brazos y todo acabó siendo un divertido momento en una ceremonia que venía muy automática desde que partió.

 

Juan Pánzer. Foto por Ramón Gómez para Agenda Musical

 

Finalmente y luego de 12 categorías va a partir a transmitir la tele, y parece que ahora la cosa va en serio. Los técnicos se mueven cerca de sus estaciones; Cristián Sánchez se ubica frente a la cámara que le indican y alguien con un headset sube al escenario tratando de dirigirse al público sin mucho éxito. Es ahí dónde se comienza a escuchar la voz de Dios. Una voz que no vemos desde dónde proviene nos da instrucciones e intenta ordenarnos: “estoy a 2 minutos de comenzar un programa”, dice. Estoy seguro que él cree que nos impacta con esa frase, pero ante un teatro lleno de gente ya habituada a dar, producir y cubrir espectáculos, no provoca mayor reacción que la de cuando bajan las luces en el cine. Nos sentamos porque va a empezar, no porque Dios así lo indique.

 

Tras la cámara Premios Pulsar 2017. Foto por Pablo Esquer para Radionauta

 

Comienzan (ahora sí con algo de parafernalia) los Premios Pulsar. Cristián Sánchez ahora puede presentar números musicales, y se viene el primero de ellos.

Al momento en que el animador termina de decir “Beto Cuevas”, un reportero gráfico junto a mí (a quien no conozco) dice “shiuuuu” casi como acto reflejo. Y es que se siente poco relevante que el primer número musical de esta noche en que se premia a la música chilena, sea el de alguien que hemos escuchado más tratando de convencernos de comprar pasajes de avión que en algún nuevo tema en la radio. No digo que La Ley (o su líder) no tenga méritos para estar aquí, pero como número de apertura carece de impacto, más si consideramos que Beto Cuevas no ha producido nada que habite la memoria auditiva popular desde su MTV Unplugged en 2001 (sí, 2001, yo también me sorprendí), y aún así estamos hablando de, en su mayoría, versiones de canciones compuestas en los 90s. Y ojo que si es por cumplir con algún criterio de buscar una figura algo más conocida para la gente viendo en sus casas, por ahí están los Chancho en Piedra. Y ellos sí tienen un disco nominado.

La interpretación obligatoria de El Duelo tiene en esta ocasión a Denisse Rosenthal como invitada. Eso.

 

Beto Cuevas y Denise Rosenthal. Foto por Ramón Gómez para Agenda Musical

 

Comienzan las otras 12 categorías que nos quedan. Y la primera de ellas es Mejor Cantautor. Una categoría que en un país como Chile, que entiende bien la carga que trae consigo esa palabra, y con tantos buenos referentes, siempre resulta ser una luz que alumbra sobre la carrera de alguien que ha venido de un año en que ha hecho todo bien. Tal es el caso del ganador de este año. Demian Rodríguez tiene uno de los mejores discos de 2016 (en opinión de quien escribe) y su reconocimiento, en una categoría donde era el menos conocido, refrenda esa idea. El sonido que trae su segundo disco “Demian Rodriguez” ha sido motivo de otros escritos en este portal luego de su lanzamiento en Santiago.

 

Demian Rodríguez. Foto por Felipe Morales para Parlante.cl

 

Los siguientes dos premios resultaron algo más relajados en cuanto a la categorización de sus candidatos. Mejor Artista Rock tenía dentro de sus nominados a los Chancho en Piedra, quienes con su nuevo disco si bien no son mucho rock, tampoco serían otra cosa. Pero costaba imaginar que fueran a ganarles la categoría a los Kuervos del Sur, quienes son, desde hace un rato ya, uno de los ejemplos a los que uno echa mano cuando se habla de rock chileno hoy.

Algo parecido pasaba con los nominados a Mejor Artista Tropical. Categoría con una clasificación igual de amplia, que resultó con Juana Fe entre los cinco finalistas con su disco “Maleducao”, que si bien es un muy buen disco, y en la categoría que estuviera eso iba a pesar, tiene más de Afrobeat que de cumbia o salsa. De manera que cuando se leyó su nombre en el sobre de ganador, acabó sorprendiendo incluso a los propios Juana Fe, quienes dirían al recibir el premio: “no esperábamos que con un disco tan poco tropical, ganáramos la categoría de Mejor Artista Tropical… Es el disco más jugado que hemos hecho”. Y eso se premió.

 

Juana Fe. Foto por Felipe Morales para Parlante.cl

 

Era momento de un nuevo número musical y éste tenía que tener apellido Parra. En el centenario del nacimiento de Violeta y a meses del fallecimiento de Ángel, tocaba celebrar el apellido. Angel Parra hijo y Javiera Parra tocaron “Gracias a la Vida”, en una versión sin mayores alteraciones ni arreglos nuevos. Una canción que todo Chile conoce, como todo Chile la conoce. Y creo que ésa era la intención.

 

 

La ceremonia continúa y se suceden los premios. Mejor Música Raiz va para la Orquesta Andina, una agrupación autogestionada que tiene a más de una docena de músicos de Valparaíso trabajando hace 15 años. Un premio a la perseverancia de una banda que de seguro comparte el discurso de quienes ganaron, más temprano, el Aplauso a Mejor Artista Jazz: la Mapocho Orquesta, “no es fácil hacer orquesta en Chile”, diría Andrés Perez, el director de la Mapocho, “representamos a muchos colegas que creen en sueños y en generar obras y resistencia a partir del arte”. Seguro que la Orquesta Andina son parte de esos colegas.

Liricistas y su Bon Voyage serían reconocidos como Mejor Artista de Música Urbana y se hace explícito que la SCD debiese buscar hacer espacio en la ceremonia para un premio a Mejor Artista Hip Hop. Hay producciones de sobra y jurados capacitados para hacer que el eufemismo de “música urbana” pase a significar cualquier otra cosa, pero que el Hip Hop no se esconda más dentro de una categoría miscelanea.

 

Liricistas. Foto por Felipe Morales para Parlante.cl

 

Había pasado ya casi una hora de la primera y Canción del Año sería la segunda vez que el nombre de Alex Anwandter aparecería en los sobres. “Siempre es Viernes en mi Corazón” estaba siendo premiada y quien la escribió decía de ella: “pasa como himno al carrete, pero quise homenajear a Violeta… cuestionar nuestra rutina. El Bachelet-Piñera, Bachelet-Piñera de siempre. Una trama que se puede desentramar desde el arte”.

Un nuevo número musical en homenaje a una figura de la música chilena, esta vez más contemporánea, ocupa el escenario. Se trata del homenaje a Jorge González, en que Matorral hizo de banda soporte para Nano Stern y Quique Neira. Una presentación donde era interesante ver la interacción en el escenario de estos músicos con canciones que no eran de ninguno de ellos. Y aunque fue una buena labor en lo musical, finalmente resultó en una presentación que careció de espectacularidad, no por algo que faltara sobre el escenario, sino abajo de él: público.

 

 

Hacía rato me preguntaba por qué esta se sentía como una ceremonia poco importante. ¿Será que la experiencia del en vivo es menos espectacular que por la tele?, esto es algo que también me pregunté el año pasado. Pero pareciera que el problema es que estamos encerrados en una burbuja donde todos se conocen. Y nos faltan los que se emocionan con el show. Dónde están los que todo esto es nuevo para ellos; los que ecuchan la música de los que aquí se sientan. Debiese ser un norte para estos premios poder invitar público. Tal vez por concurso, para que no se trate de quienes llegan primero a una fila, sino de quienes les gusta la música, y si es chilena, tanto mejor.

 

Así se estaba transmitiendo.

 

Le queda poco a la ceremonia y ya van pasando a los Premios finales. Artista del Año es uno al que ya nos referimos el año pasado respecto a su proceso de selección. Y es que al tratarse de una votación popular, el premio será obtenido siempre por quienes tengan un mejor manejo de redes sociales y mantengan una fanaticada más activa en ellas. Sucedió el año pasado con La Combo Tortuga y sucedió este año con Villa Cariño. Celebramos que este año se haya ubicado algo antes dentro de la ceremonia, ya que se trata de un premio a la popularidad que es valioso, pero que tiene un nombre equivocado.

El número musical que seguía era uno de los más llamativos por varias razones: juntaba en el escenario a dos referente femeninas de la música nacional de distintas generaciones; de estilos muy distintos, pero ambas connotadas frontwoman. Cecilia, la incomparable, luego de un año de casi un año en el que estuvo recuperándose de una neumonía que dejó secuelas en sus pulmones, volvía a los escenarios acompañada de Ana Tijoux y su Roja y Negro, el trio de música latinoamericana que tiene junto a Raimundo Santander y Ramiro Durán, esta vez también junto a Carlos Corales en guitarra eléctrica. Una anticipada presentación que comenzó con “Calaveritas”, el vals que lanzó Ana Tijoux como precuela de la presentación en sociedad de su proyecto Roja y Negro. Una canción tranquila que Cecilia acompañaría en su coro. Sin embargo el ritmo probó ser más difícil de lo esperado para la condición actual de La Incomparable, y cuando parecía que su vuelta a los escenarios se recordaría como una mala apuesta, de pronto parte “Compromiso”, un tema que comandaría Cecilia. Y desde su primera frase ya el tono es otro; ahora sí está segura; este tema sí que lo maneja, y lo demuestra. Con sus 74 años en el mundo y sus más de 50 en escenarios, la confianza que tiene Cecilia frente al micrófono es la reafirmación de que su apodo no es gratuito y que ella es realmente Incomparable.

 

 

El premio que sigue es uno que parece pegado con chicle en una ceremonia que hasta ahora apuntaba a otra cosa. Y es que mantener Canción Más Tocada en las Radios como uno de los premios finales se siente cada vez más como un anuncio en medio de un video (“Tenemos que hacer este premio. Ponlo casi al final para que lo vean”). En una ceremonia en la que se buscan jurados, se establecen criterios y se premian canciones y discos por su producción e interpretación, un premio a la canción que se programó más en las radios se siente ajeno. Imagino que seguirá existiendo, así que tocará tomarlo como un examen para ver qué tanto está funcionando lo que hacemos aquí esta noche. Para ver si la gente y las radios toman nota de las bandas y músicos que hoy fueron nombrados y este premio por fin termina de encajar.

Luego de haber recibido su premio más predecible como Mejor Artista Pop, Alex Anwandter subiría una última vez al escenario para recibir el Aplauso a Album del año y así darle fin a estos Premios Pulsar 2017, y a su noche redonda, que comenzó y terminó premiando su trabajo.

 

Alex Anwandter y Ana Tijoux. Foto por Ramón Gómez para Agenda Musical

 

Esta noche de la música chilena había mucho que aplaudir, pero en el teatro éramos muy pocos. La escena chilena es una escena chiquita, que está habituada a encontrarse en diversos lugares y escenarios. Se necesita de un contacto con aquellos que sí sienten lo única que es una noche así. Para que también el resto de nosotros nos reconectemos con la relevancia de lo que hacemos. Y es que si no incluimos a algunos “outsiders” en instancias como éstas, corremos el riesgo de cegarnos y andar sobándonos el lomo por el buen trabajo, sin darnos cuenta que la gente ya dejó de escuchar lo que nosotros estamos premiando. No hay que perder la conexión con el público, menos en estos premios que se hacen por la gente que consume música chilena. Tenemos nueces, el ruido nos falta.

Revisa la nota de los Premios Pulsar 2016 aquí

 

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