Laboratorio Imesur: reuniendo experiencias comunes en Industria musical


Una de las actividades del Encuentro Imesur estaba dirigida únicamente a agentes de la industria musical, e involucraba la discusión en torno a 5 mesas de trabajo sobre temáticas relevantes del trabajo cultural, con la misión de buscar soluciones comunes entre 65 invitados de 4 países del continente.


 

Dentro de las actividades que la producción del Encuentro de Industria Musical Latinoamericana Imesur tenía preparado para sus invitados en su versión 2018, se encontraba el Laboratorio Imesur.

El encuentro, que anualmente reúne a diversos actores de la industria musical de distintos países de Latinoamérica, se realiza en Santiago desde 2015, y el Laboratorio Imesur debutó en su versión 2017. Descrita en la programación como una actividad sólo con invitación, el Laboratorio nos convidaba a reunirnos en La Makinita (el centro de operaciones de Juanafé e Imesur) para conversar en torno a 5 mesas de trabajo que abordarían, cada una, una temática relativa a la industria musical: Asociatividad, Audiencias, Producción y Distribución, Festivales  y Visión Crítica de la Industria. Noela Salas, productora ejecutiva de Imesur explica el origen de la idea y metodología de este Laboratorio:

“Parte de un instinto de reunir agentes relevantes en torno a temáticas que nos parecen importantes para la construcción del sector. Pensamos en la necesidad de vincular al sector en mesas que generen asociatividad entre agentes, para mejorar las condiciones para los artistas.”

 

A la hora y el día citados, en La Makinita se preparaban para dar comienzo a la actividad. Los invitados (65 gestores(as) culturales, productores(as) y programadores(as) de Chile, Colombia, Brasil y Argentina) se saludaban y conversaban alrededor de las dos mesas blancas ubicadas en el patio interior de la casona de Santiago Centro. En un extremo, unos parlantes delimitaban el espacio donde se presentarían los resultados al final de la jornada, y que ahora ocupaba una asistente de producción anunciando en un micrófono el comienzo de la actividad, mientras pasaba lista de los invitados a cada una de las mesas, indicando dónde se ubicaba cada una. Las otras tres mesas que no estaban a la vista, tenían su propia pieza, y ya nos habían comunicado vía mail cuál sería la nuestra, y con quién la compartiríamos. Estábamos invitados a participar en la mesa de “Audiencias”, donde nos invitaban a discutir acerca de los desafíos del sector en cuanto a la formación de audiencias y captación de públicos (necesidades de las audiencias, el rol de los medios, etc.). Nuestra mesa la componían los siguientes proyectos:

 

 

Caminamos a nuestra sala y tomamos asiento. Sobre la mesa se extendían dos cartulinas blancas, una sobre otra, con un diseño impreso tipo tabla Excel de 2 columnas: “desafíos” e “ iniciativas”. El resto de nuestros compañeros fue ocupando las sillas al tiempo que nuestra moderadora, la fundadora del gremio Unión del Sector de la Música (USM) de Medellìn Colombia, Sara Melguizo, revisaba que todos los convocados estuviéramos  presentes. Cuando acordamos que los dos integrantes ausentes podrían sumarse luego a la discusión, comenzamos.

La conversación inició con una primera intervención que nos invitaba a reconocer la diferencia  entre los términos “audiencia” y “público”, estableciendo que el primero no necesariamente es presencial, mientras que al hablar de “público” nos referiríamos a audiencia presente. Una definición de conceptos necesaria en una mesa en la que se sentaban representantes de teatros de Chile y Colombia, que – evidentemente – trabajan con público, mientras que experiencias como la nuestra piensa (la mayoría del tiempo) sólo en audiencias.

 

Sara Melguizo, moderadora de la mesa de Audiencias, durante Laboratorio Imesur. (Foto: Imesur)

 

Una vez establecida la terminología, comenzó una ronda de intervenciones sin orden prediseñado, guiadas por nuestra moderadora. Al ir escuchando las opiniones y experiencia de mis compañeros de mesa, me emocionaba cada vez más poder ser parte de una conversación en la que la experiencia de las otras personas sentadas en la mesa excedía por mucho la mía, al mismo tiempo que me daba cuenta que en sus líneas de producción enfrentan los mismos problemas que nosotros en una menor escala: alcance y comunicación del contenido, captación de nueva audiencia, comprensión de los gustos y costumbres de nuestros seguidores, adecuación de la oferta según la demanda, en fin. Tenemos – me doy cuenta – de manera muy concreta, objetivos comunes. Lo que transforma a esta reunión en una búsqueda de colaboración. Algo así como un cónclave de tribus para enfrentar una amenaza en común.

 


Trabajo en las mesas. Laboratorio Imesur. (Fotos: Imesur)

 

La conversación en la mesa es interesante y entretenida, pero nuestra moderadora debe encausar la discusión al cumplimiento de ciertas tareas. Debemos identificar desafíos claros y presentarlos para que podamos postular iniciativas que nos permitan superarlos. Nos pasan algunos post it para escribir nuestros desafíos y sumarlos a la cartulina. Todos cumplimos la tarea justo a tiempo para el coffee break.

Los integrantes de todas las mesas salen al patio interior a servirse un té o un café y a seguir con la conversación que mantenían, o iniciar una nueva. Llevamos más de una hora de trabajo y se siente como mucho menos.

 

Coffee Break. Laboratorio Imesur. (Fotos: Imesur)

 

Cuando volvemos, nos espera la segunda cartulina, donde se ordena todo lo que conversamos y propusimos en la primera etapa. Es un trabajo conjunto y todos aportamos ideas que nuestra moderadora, plumón en mano, se encarga de transcribir en la cartulina. Ya tenemos algo más de familiaridad, y al intervenir reconocemos los buenos argumentos que se han dado durante la jornada, y a sus autores. Cuando ya sólo queda por rellenar una de las filas en nuestra cartulina, nos avisan que se nos está acabando el tiempo. Resolvemos presentar lo que tenemos, pues las iniciativas que propuso la mesa se dirigen a mejorar la mayor parte de nuestros desafíos. Cuando el tiempo se acaba, llega el momento de exponer ante el resto de los asistentes al Laboratorio.

 


Presentación de conclusiones. Laboratorio Imesur.

 

Ya con todos los integrantes de las otras mesas reunidos en el patio interior, las presentaciones están por comenzar en el espacio que delimitan los parlantes. Nuestra mesa es primero, y nuestra moderadora es la encargada de presentar las conclusiones de la mesa de Audiencias. Es un alivio ser los primeros, pues en las próximas presentaciones se hace algo más evidente la dificultad general de los presentes para sintonizar el cerebro hacia los problemas de una mesa que no es la suya. Algo que es comprensible luego de pasar 3 horas conversando acerca de las necesidades propias. Aún así, cada moderador, de cada mesa, hace una exposición concienzuda y acabada de sus resultados, los cuales se van integrando a una nueva y más grande cartulina que incorpora lo dicho por las 5 mesas. Al final de todas las exposiciones, aplaudimos el esfuerzo conjunto de todas las personas que asistieron hoy a La Makinita.

La jornada se corona con una cena a cargo de la comida típica del festival folclórico Petronio Alvarez de Colombia y los locales Parrilladas Vargas, seguida por showcases de La Flor del Recuerdo y La Plaza del Puma, quienes se encargan de devolver nuestra atención hacia la música antes de dar por finalizado este Laboratorio Imesur.

 


Showcases al final de la jornada de Laboratorio Imesur. (Fotos: Imesur)

 

Los más experimentados posiblemente veían esta actividad como una reunión más en una larga lista, o quizás vinieron por curiosidad, o como parte de su trabajo. Para nosotros, los más “nuevos” (tenemos sólo un año menos que Imesur), se siente como una validación de todo el trabajo que se ha hecho hasta ahora. Y es que este Laboratorio, que parece un ejercicio sin un resultado concreto, encuentra su sentido en la conversación misma; en ver quiénes somos los que trabajamos en esto y cuáles son los problemas que enfrentamos, y dónde podemos encontrar a un compañero en la lucha. Porque no vinimos a solucionar los problemas hoy, sino a ver cómo nos articulamos para enfrentarlos.

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