A Ras de Cielo. Músicos por la música.


Colectivo la Grieta es el nombre bajo el cual se agruparon músicos independientes de Valparaíso, para, junto al Sello Mescalina y Sonidos del Puerto, idear y llevar a cabo el primer Festival A Ras de Cielo. Una iniciativa que Radionauta cubrió en sus jornadas del 9, 10 y 11 de Diciembre de 2016, transmitiendo en vivo, además, los conciertos de su último día.

 

 

A Ras de Cielo ya había dado su puntapié inicial el Domingo 4 de Diciembre, en una tarde de conciertos al aire libre que tuvo a Clara Cantore (de Argentina), Mora Lucay y Habitante (ambas bandas locales) compartiendo su música con todos quienes se sentaban bajo el sol en los pastos del Parque Cultural de Valparaiso. Una jornada que se grabó y transmitió por Radionauta para todos quienes quieran escucharla:

 

 

La jornada del 4 de Diciembre de A Ras de Cielo. Habitante, Mora Lucay y Clara Cantore en el PCdV.

 

El Parque Cultural de Valparaíso (o PCdV para acortar) sería además la sede de todas las charlas, conversatorios y talleres comprendidos en este festival. Y es que la idea del Colectivo la Grieta, más que sólo presentar música nueva, es ayudar a construir y dar relevancia a la escena de la música de raíz latinoamericana que se hace en Valparaíso.

 

Uno de los miembros fundadores de La Grieta, el charanguista Camilo Gomez, conversó con La Revuelta al Mundo y nos contó acerca de cómo nació la idea de A Ras de Cielo.

 

… Nos dimos cuenta de que la música latinoamericana estaba medio dejada de la mano de Dios. Sobre todo en la región. Teníamos pocas instancias para darle el valor que necesita y merece.
Nosotros somos amigos de los chiquillos de Merkén, y la iniciativa y gestión que han tenido con esta música, nos sirvió como referente y como estímulo para generar nosotros una situación similar; que le diera la dignidad que queríamos y necesitábamos a la música hecha en latinoamérica.

 

Camilo Gómez y Tomas Carrasco, miembros del Colectivo La Grieta, durante su paso por el escenario del IV Encuentro de Charango y Otras Hierbas, transmitido por Radionauta.

 

Tanto Camilo como algunos de los otros músicos integrantes del colectivo, participaron del IV Encuentro de Charango y otras hierbas realizado a fines de Julio en el Centro Cultural de San Joaquín. Un evento producido por los músicos de Merkén y Sankara. Ocasión en la que, como cuenta Camilo, se dieron cuenta de algo que pondrían luego en práctica al crear A Ras de Cielo. Una idea básica que atraviesa casi todos los eventos producidos por Merkén: “Si queremos ver que algo se haga, lo hacemos nosotros”.

Hacer. La escencia de la autogestión.

 

“Decidimos juntarnos para unir fuerzas; para trabajar por un bien común; para generar iniciativas en conjunto.”

 

La agrupación que conforman, entre otros, músicos de las bandas Ajayu, Antonio Monasterio Ensamble, Habitante, Camilo Gomez y Viridian tenía, al momento de llevar a cabo este festival, apenas 3 meses de vida. Tiempo que cualquiera diría no es suficiente para producir un festival internacional con charlas y talleres. Pero este Colectivo decidió que ése era el plan. Y su ejecución serviría como testimonio de su convicción.

 

Queríamos, como base, dignificar un espacio para esta música. Satisfacer una necesidad expresiva que es genuina y que va más allá de la necesidad de vender discos, sino que tiene que ver con la satisfacción de compartir; de decir lo que necesitábamos decir; de entregar bonitos mensajes a la gente…

 

Bonitos mensajes que estuvieron a cargo de una decena de bandas durante aquel fin de semana:

 

Viernes 9 de Diciembre

 

Duo Amarillo

Los conciertos comenzaron en el Teatromuseo del Titere y el Payaso (cerro Cárcel) a las 21hrs, donde los encargados de abrir la jornada fueron el duo argentino Amarillo. Andrés Musolino en la guitarra y Ernesto Perez Matta en su batería personalizada con instrumentos del folclor argentino y latinoamericano, compartieron sus bellas composiciones con “olor a madera”, con un teatro lleno, que aplaudió con ganas cada canción.

Una de las canciones del dúo que sonó en A Ras de Cielo

 

Magdalena Matthey y Simón González.

La música de Magdalena en un formato más íntimo; perfecto para este tipo de situaciones, donde el público es más pequeño y dispuesto a guardar el silencio necesario para que el espacio que deja la voz de Magdalena sea ocupado expertamente por la guitarra de Simón González. Algo sobre lo que conversaron al bajarse del escenario:

Es un formato que encanta a todos quienes lo presencian. La voz de Magdalena y la guitarra de Simón comparten un lenguaje en común, en el que conversan fluidamente sobre el escenario.

Aún tienen ambos la promesa de grabar un disco como dúo.

Amarillo, Magdalena Matthey & Simón González y Ajayu en A Ras de Cielo. Fotos por Huairavo Huairavo

 

Ajayu

Finalizó la jornada la banda local Ajayu. Su música de fusión latinoamericana, saluda en sus arreglos a veteranos de esas canchas como el grupo Entrama. Un saludo musical que Tomas Carrasco, su flautista, verbaliza en una de sus intervenciones al micrófono.

Una banda local en todo sentido, pues 4 de sus 6 integrantes son miembros del Colectivo a cargo de la organización. A los mismos que veíamos, en la antesala de este concierto, tirando cables, montando el escenario y preocupados de logística, los vemos ahora sobre el escenario. Algo que se repetirá durante los próximos días.

 

Sábado 10 de Diciembre

 

Charangos del Puerto,

Un número que presentó dificultades a la hora de montar el escenario, pues Charangos del Puerto es un colectivo que  agrupa a una decena de bandas que trabajan su música con el instrumento andino. Y ésta era la primera vez que se presentaban como un acto único, teniendo que repartir el tiempo asignado para una banda, en tres.

Tres agrupaciones (Trio Contraste, Miel Porteña y Serendipia Dúo), tocando tres canciones cada una. Así fue la presentación de los Charangos del Puerto. Una modalidad interesante para conocer bandas que comparten un sonido en común, al tiempo en que se potencia y da nombre a su agrupación.

Charangos del Puerto. Trio Contraste, Miel Porteña y Serendipia Duo en A Ras de Cielo. Fotos por Huairavo Huairavo

 

Antonio Monasterio Ensamble

Una mezcla de instrumentos inusuales: flauta turca, laúd árabe, guitarra transpuesta, guitarra eléctrica, u-bass y batería. Con 6 meses de trabajo en el cuerpo, el ensamble recorre con confianza sus canciones, entre sus recovecos y curvas cerradas.

Un jazz fusión instrumental con timbres árabes y balcánicos es lo que presenta esta banda que espera este año poder grabar su primer disco bajo el Sello Mescalina. El cual esperamos con ansias.

Mientras tanto, nos contentamos con estas 4 canciones de su presentación:

 

Entrama.

Los referentes para muchos de los músicos que se han presentado en este escenario. Con casi 20 años de historia, Entrama conoce bien los terrenos de la fusión latinoamericana.

Su presentación es impecable; como escuchar un disco. Todo ejecutado a la perfección; cada cuerda (frotada, rasgada y pulsada); cada quena; cada flauta y cada percusión. Todo sonando en su preciso momento, con la presión exacta, ya archiconocida para sus intérpretes.

Finalizan la noche invitando a quienes gusten, a subirse al escenario y tocar con ellos. Una improvisación que lideran las percusiones y que suman a la gran mayoría de los músicos presentes. Una linda postal para finalizar esta segunda noche (pero tercera jornada) de A Ras de Cielo. Un momento en el que se hace carne esa influencia que existe en la música de Entrama para sus “continuadores” más jóvenes. Algo que Pedro Suau, líder fundador de la banda, reconoce:

Lo tomamos como un premio a nuestro esfuerzo. Un esfuerzo que ya no es sólo nuestro; que sigue con fuerza y sigue creciendo. Nosotros también somos continuadores de nuestros referentes…

Se necesita este paso primero, que la gente más joven vaya cachando que se puede aprender de las músicas locales; que uno se puede plantear desde America del Sur para construir música

Entrama (y sus espontáneos invitados) en A Ras de Cielo. Fotos por Huairavo Huairavo

 

Domingo 11 de Diciembre

 

En la jornada de cierre de A Ras de Cielo, los conciertos se trasladan a la sala estudio del PCdV. Lugar que recibirá las presentaciones de las últimas 4 bandas del cartel que quedan por tocar.

Un cartel que tenía en Subhira a una banda referente de la música étnica/fusión (más conocida como world music). La cual, si bien brindó una correcta presentación, no sería la presentación más destacada del día. Tal calificativo cae – en opinión de quien escribe – sobre el dúo de Mauricio Garay y Moa Edmunds. El primero es el músico y luthier creador de la Vihuela Andina, un instrumento con el que ha conseguido notoriedad en todo Chile y cuya interpretación le valió la nominación a mejor instrumentista en los premios Pulsar 2016. La guitarra de Moa Edmunds acompaña la Vihuela de Garay, en una presentación que tiene como hilo conductor la historia del instrumento. La cual Mauricio va avanzando a medida que lo hace su setlist.

Las bandas locales Franssia Villalobos Grupo y Viridian también tendrían su momento en A Ras de Cielo. Siendo estos últimos, armados con un reciente segundo disco, los encargados de cerrar la jornada y el festival.

Subhira, Franssia Villalobos Grupo y Viridian en la última jornada de A Ras de Cielo. Fotos por Nadia Gallardo O.

 

A Ras de Cielo es un festival primerizo (con menos problemas que los que ese adjetivo pudiera indicar), creado y ejecutado por un grupo de jóvenes trabajadores de la música indepediente y autogestionada. Una categoría en la que hoy se encuentra la mayoría de la música que se hace en Chile. Una categoría que involucra sacrificio y mucho trabajo. A menudo mucho más trabajo que recompensas (sobretodo monetarias). Ha de ser por eso que A Ras de Cielo aún se siente como algo frágil, como una planta nuevecita que si no se riega y se cuida bien, no va a durar. Afortunadamente está en buenas manos.

Al comenzar con esta aventura, sus organizadores no estaban seguros de nada. Se juntaban todas las semanas (de agosto a Diciembre) a darle forma a algo que casi todos hacían por primera vez.

Tomas Carrasco, uno de los miembros del colectivo, lo explica mejor:

– Habían dudas, yo tenía dudas… Y siempre la gente te tira pa’ abajo con esto del trabajo colaborativo, dicen “no, no funciona, porque la gente después y sus egos… no funciona”, lo he escuchado – no sé – veinte veces desde que empecé a hacer esto. Y sí funciona. Puede funcionar. Creo que hay que trabajar, además de las cosas prácticas, en la cosa humana; hay que saber relacionarse, ceder, no ceder. Hay que saber muchas cosas que hemos aprendido en el grupo y que hemos ido conversando un montón. Más allá de la organización, hemos aprendido mucho sobre cómo relacionarse”

– Lo hacen de nuevo, ¿no?

– Seguro.

 

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